Saltar sin red

Si Brene Brown hubiera sido mi profesora en la Escuela Universitaria de Trabajo Social, quiero creer que yo habría sido un tipo de profesional bien diferente. Si alguien me hubiera contado lo que he tardado casi veinte años de práctica en aprender, creo que este mundo sería otro.

Trabajar en el ámbito social implica tener acceso a historias de todo tipo: terribles y espeluznantes (tan impactantes que hay días en que no consigues sacártelas de la cabeza), personas que han realizado verdaderas proezas (por lealtad, por principios o por amor al prójimo), a las que les han ocurrido cosas increíbles y tremendas que han condicionado su existencia. Muy pocas veces estas historias son esperanzadoras, porque en situaciones de exclusión social no existen demasiadas oportunidades.

La búsqueda de patrones comunes a todos ellos resulta inevitable cuando conoces cientos de esas historias. Desde luego, adviertes que existen colectivos con características bien definidas: los niños que han crecido en un ambiente marginal desarrollan un comportamiento adaptativo muy característico, las personas que han realizado largos procesos migratorios también cuentan con “síntomas” comunes. Sin embargo, hay colectivos con los que se te caen todos los esquemas. Tal es el caso, en mi opinión, de las  Personas Sin Hogar. En una ciudad como Madrid sorprende encontrarse con tal diversidad de perfiles sociales durmiendo al raso, la conclusión lógica es, por tanto, que cualquiera de nosotros puede llegar a una situación de exclusión si tenemos la mala fortuna de encadenar varios fracasos seguidos.

Quiero traer aquí la magnífica campaña de sensibilización de http://www.fundacionrais.org/ “Cinco golpes como estos y la calle será tu hogar”. Cinco golpes como estos y la calle será tu hogar

Las dificultades nos exponen y nos hacen socialmente más vulnerables, pero si carecemos de una red de apoyo que nos acompañe y nos estimule en la búsqueda de soluciones, nuestras oportunidades de salir adelante se reducen considerablemente. Brene Brown dice: “la conexión es nuestra razón de ser, lo que da sentido a nuestra vida”. En los casos con peor pronóstico que yo he conocido, la red social siempre estaba afectada o era prácticamente inexistente.

Si Brene Brown me hubiera enseñado lo que sabe cuando estudié, habría ahorrado mucho tiempo a mis usuarios. Cuántas horas intentando convencerlos de lo que tenían que hacer, buscando recursos y prestaciones, cuando lo más importante era ayudarles a recuperar el dominio de sus vidas, a sentirse capaces y dignos. Este, si se llega a producir, es el momento en que la persona es capaz de “abrir la puerta”, ese reto impostergable para avanzar, costoso y difícil.

Historias de dignidad y superación. Al fin y al cabo ¿quién no ha vivido alguna?

Estos son las razones por las que considero que el profesional es el mayor recurso del que disponemos. Lamentablemente, en este país los profesionales del sector social llevamos muchos años interviniendo con escasez de recursos. Esa sensación de que alguien en una situación terrible, acuda a ti para solicitar ayuda y no puedas ofrecerle casi nada, la conocemos todos. Pero es que, además, muchas veces los recursos que puedes ofrecerle desde fuera no le ayudan a avanzar. El mayor aporte en tantísimos casos es la opinión externa, que te ayuden a hacer evaluación, que te planteen alternativas o la necesidad de buscarlas, que te recuerden que tienes la capacidad para salir de esta. Al fin y al cabo esta debería ser la función de la red de apoyo y, cuando esta no existe, el profesional es uno de los pocos agentes que tiene capacidad de realizarla.

Creo que casi todos nosotros tenemos un gran defecto que nos impide avanzar: nos consideramos superiores o inferiores a los demás. Hay personas que siempre se sienten superiores, otras que siempre se sienten inferiores y luego estamos los que practicamos la esquizofrenia de oscilar entre uno y otro papel. Rara vez nos consideramos iguales al resto de personas, menos aún si están en una situación de marginación. Pero todos nosotros hemos tenido que afrontar fracasos y duros golpes de la vida, etapas de esas en las que piensas que nada puede ir peor. Todos nosotros, sin excepción.

Espero que disfrutéis esta inspiradora charla.

The power of vulnerability

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