Entre dos aguas

Dos meses frenéticos en los que me he sentido feliz recorriendo Latinoamérica me trajeron a esta semana en la que, de pronto, no hay más certeza que la de mi regreso a España.

De pronto todo el mundo me lo repite: los de allí y los de acá insisten en lo poco que me queda y cada vez que lo hacen me siento morir.

Tienes ganas de irte o de quedarte? Te quedarías a vivir en el DF? Qué vas a hacer a partir de ahora? Nos vas a echar de menos? Son demasiadas preguntas y muy gruesas, no tengo respuesta para ninguna de ellas y sólo puedo pensar en lo mala que soy para las despedidas, cuánto me duelen en lo profundo y lo terrible que van a ser las 12h de vuelo del DF a Madrid.

Tengo ganas de todo a la vez: quiero irme y quiero quedarme, estar con los de aquí y los de allá al mismo tiempo, vivir en todas partes y a la vez estar en casa, lo quiero todo, quiero no tener que despedirme nunca más de nadie, porque se me rompe el corazón sólo de pensarlo. Para ustedes se va una gachupina que vivió por acá unos meses, para mí se me alejan todos ustedes, que tanto me dieron, que me acogieron como si yo lo mereciera. Así me dibujaron, no lo puedo evitar, las despedidas son lo más terrible a lo que me enfrento desde que era muy pequeña.

Con todo y esto lo único que sé responder cuando me dicen que ya pronto me voy es “déjenme estar!”. Aún me queda un mes y cacho, disfrutemoslo. Lo bueno de tener una espada de Damocles es que te hace sentir más viva. Me creerás o no, pero desde que regresé de Ecuador y me quedan los días contados, México sabe más a México.

Debe tratarse de algún poder remoto, nunca me había pasado añorar un tamal de cochinita mientras lo estás masticando, echar de menos a alguien mientras estás charlando con ella. No puedo vivir en el presente y en el futuro simultáneamente y por tanto, elijo el presente y esta decisión siempre llena todo de colores vívidos y momentos irrepetibles.

Cuando me despedí de mi amiga María ambas éramos conscientes de que las que se reencontrarían (no sabíamos exactamente cuándo) serían dos personas diferentes. Han pasado muchas cosas en España en estos meses y también en mí, vosotros y yo hemos vivido mil cosas que nos han cambiado. Abruma sólo pensar cómo voy a ver mi casa y mi entorno con estos ojos nuevos que traigo.

Estoy regresando, muy pronto tomaré ese avión y agotaré abrazos aquí y allá, pero mientras tanto espérenme tantito, permítanme estar presente, no nos despidamos aún, duele demasiado y aún nos queda el día de muertos, el concierto de Lila Downs, la cabalgata de alebrijes, muchas chelas y tacos, días de chamba y transformaciones imposibles. Queda vida por todas partes, cariños repartidos por un planeta enorme y hermoso. Permítanme estar presente para darles gracias a mis pies por todos los lugares a los que me trajeron.

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