Sólo palabras

¿Para qué sirven las palabras? Gabriel García Marquez opinaba que sirven para salvarte la vida. Decía esto a propósito de un episodio en que estuvo a punto de ser atropellado por una bicicleta. Afortunadamente, justo a tiempo, alguien le gritó “¡Cuidado!” y pudo evitar el accidente.

Supongo que no resulta muy meritorio que un Premio Nobel de Literatura le conceda importancia a las palabras: al fin y al cabo es su trabajo.

Si haces esta pregunta a tu alrededor, muchos te responderán que las palabras sirven para comunicarse. Esa es la respuesta que nos enseñaron a dar en la escuela, como un acertijo en que no te dan tiempo para pensar la solución. Al fin y al cabo puede ser cierto, aunque resulta difícil evaluar si nuestras palabras sirvieron para comunicar lo que deseábamos.

Desde mi punto de vista las palabras sirven para mucho más que para comunicarse. En realidad creo que la forma en que nos comunicamos construye nuestro mundo.

Decía Ludwig Wittgenstein: “Los límites de mi lenguaje son los límites de mi mundo”. Nos advertía que mi lenguaje limita a mi mundo. Pero también comprendimos que podíamos empezar a cambiar nuestro mundo a través de nuestro lenguaje.

Si prestamos atención a cómo hablamos, cómo nos hablamos y cómo hablan los demás, podemos descubrir un bonito caleidoscopio humano y social. La aventura del lenguaje nos abre un campo de posibilidades infinito: si sabemos ponerlo en palabras sabremos ponerlo en la realidad.

Dejo el vínculo a la iniciativa de unos amigos. Se trata de una experiencia que está demostrando cambiar un pequeño trocito de realidad a través de las palabras.

Somos The Posit

Os deseo una feliz semana llena de palabras hermosas.

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1 comentario (+¿añadir los tuyos?)

  1. Luis E.
    Sep 30, 2012 @ 11:08:00

    Es cierto que no podemos pensar más allá de lo que somos capaces de verbalizar. No existe pensamiento fuera de las palabras. De ahí la inmensa frustración de todo aquel que, por falta de vocabulario, se descubre impotente a la hora de expresar sus emociones y sentimientos (desconfía de quien diga: “no tengo palabras”). Y la impotencia y la frustración desembocan inevitablemente en violencia.
    Acerca del bueno de L. W., unas perlas: http://es.wikiquote.org/wiki/Ludwig_Wittgenstein.
    Muy buen post, vecinita. Sigue así, no desfallezcas.

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