Nada transforma tanto las cosas como El Caldero

“Las transformaciones de El Caldero son, por una parte, las modificaciones que sobrevienen en la comida debido a la cocción, y por otra, en sentido figurado, los efectos revolucionarios que emanan de la cooperación entre un príncipe y un sabio” I Ching (“Libro de las mutaciones”) 1200 a.C.
Comienzo mi blog con esta cita del I Ching, el documento escrito más antiguo de la Historia de la Humanidad, libro de sabiduría y también oráculo, procedente de la tradición taoísta china y más adelante de influencia confuciana. En esta cita encontramos la doble utilidad del caldero: como recipiente donde cocinar alimentos y como símbolo de la cooperación y encuentro.
El uso del caldero es muy extendido en gran diversidad de culturas y tradiciones. Sin embargo, no cumple tanto una función relacionada con la cocina (en cuyo caso contamos con otros utensilios como la olla, la marmita, el pote, el perol, etc.) como con el uso en rituales sagrados y mágicos. En este sentido, se le atribuían las capacidades de ofrecer alimento espiritual y de ser el receptáculo de procesos alquímicos. El caldero es el lugar predilecto donde realizar transformaciones que serán ofrendadas a lo sagrado.
Al caldero se le ha atribuido un fuerte sentido mitológico a través de culturas bien diferentes y alejadas. En Europa en particular estaba asociado a la práctica de la hechicería para la elaboración de pociones mágicas atribuyéndole, por tanto, la capacidad de poner en juego fuerzas difícilmente tangibles.
Me gustaría poder ofrecer este blog como recipiente donde cocinar diferentes tipo de ingredientes, procedentes de disciplinas bien diversas. Generar ese espacio vacío en que caben las ideas nuevas para someterlas a un proceso de transformación. Como tal siempre con el sentido de ofrenda a los demás.
Soy de la opinión que existen diferentes vías de aproximación a la realidad, diferentes fuentes de aprendizaje. La preeminencia de los conceptos científicos muchas veces le resta importancia a otras fuentes de conocimiento como la espiritualidad, la intuición, el trabajo sobre la intención que es la magia o la adivinación… Puede que mi deformación profesional como antropóloga impenitente no haga más que agravar este “todo vale”, pero cada una debe buscar el lugar desde el que cree que puede realizar una aportación significativa al mundo. Este es el mío.
Digamos entonces que vengo a traerles un caldero en que pueden caber desde la raíz del jengibre hasta la lágrima del murciélago, le sumamos H2O, le sometemos a una temperatura constante, añadimos los suspiros del amante, el abrazo del amigo y el odio del vecino, lo revolvemos de forma homogénea, le atribuimos la intención de que todo el que pruebe la mezcla aumente en sabiduría y ¡zas! De pronto advertimos que el caldero de las transformaciones éramos nosotros mismos. Esa es la visita de lo sagrado.
El hecho de que se trate de un recipiente nos habla de un espacio vacío en su interior, en este sentido podemos atribuirlo al principio femenino. Lo femenino se mueve en ciclos. Lo femenino cumple la función de acoger y alimentar, persiguiendo el objetivo de la perpetuación de la vida. La alimentación es el paso anterior al movimiento, a la acción.
En la actualidad los calderos prácticamente cayeron en desuso. La transformación en nuestra forma de producir y elaborar los alimentos ha sido drástica en el último siglo. También se ha producido un gran cambio en la utilidad social de diferentes rituales y en la vivencia de lo sagrado. Por último, los ritmos de producción, tanto de los alimentos como de todo tipo de bienes y servicios, se ha ajustado a un ritmo de producción basado en el principio masculino.
El Caldero 3.0 es ese crisol en que les ofrezco la confluencia de diferentes caminos, intersecciones de ideas y un poco de ese ingrediente especial y secreto que hace único el sabor de nuestra comida.
Bienvenidos y bienvenidas

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8 comentarios (+¿añadir los tuyos?)

  1. lalunares
    Dic 10, 2011 @ 15:45:56

    ya te estoy siguiendo… WAPA!!! muaksss

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  2. arturo
    Dic 11, 2011 @ 11:35:41

    HOla Maica, qué buena idea. Llevo pensando, ahora que me llevo la tartera a la universidad todos los días y que comparto el momento de la comida con otros profesores, alumnos, que muy poca gente lleva comida de cuchara, que se ha hecho en una Olla moderna o en una cacerola de toda la vida. Yo siento la necesidad de comer con cuchara casi todos los días. De pequeño, no me gustaba la comida de cuchara, ya siendo joven cambió mi gusto y ahora necesito comer de cuchara. Hay sabores como las patatas con bacalao o las judías blancas con repollo de mi madre que no es posible recuperar porque es casi imposible poder repetir el sabor y el toque de otros, aunque sea tu madre. Todavía guardo un puchero de Pereruela (con barro de río Duero a su paso por Zamora), y un día prepararé un cocido a fuego con leña de encina. Ojalá un día podamos compartir una sopita, unos garbanzos y un poquito (solo un poquito) de tocino de cerdo ibérico…
    Un abrazo,
    Arturo

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    • maicatrinidad
      Dic 12, 2011 @ 01:28:07

      Arturo, yo también tengo un puchero de Pereruela, difícil de combinar con la vitrocerámica, aunque hay veces que me lio la manta a la cabeza, saco el camping-gaz al patio y me pongo a preparar mi guiso para fascinación de mis vecinos. Eso sólo ocurre pocas veces.
      Seguro que pronto tenemos ocasión de compartir aunque sea una ensalada transgénica, la alegría del reencuentro le dará un sabor especial. Estoy segura.
      Otro abrazote y gracias por pasarte por aquí.

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  3. tita
    Dic 11, 2011 @ 23:10:49

    Ahora tengo un fuego en la cocina
    y cocino en un caldero.
    Es verdad que la comida está más rica, pero
    quien gana espacio es el tiempo.
    Un beso.
    Tita

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    • maicatrinidad
      Dic 12, 2011 @ 01:34:36

      Hola Tita!! Lo primero es felicitarte por tu blog, me dejó impresionada. Tú tienes toda la infraestructura, incluyendo cocina de leña, a tí puedo decir que te envidio sanamente. Vale que para todos los días es un lío, pero siempre hay un hueco en que te quedas en casa y el sonido de la olla puede resultar un buen acompañamiento ¿no te parece? Espero que pronto compartamos algún caldero, o alguna celebración ritual de esas en las que nos gusta desgañitarnos. Por cierto: los miércoles por la noche en Lozoyuela grupete de flamenco con guitarras, cajón y de todo ¿te apuntas? Besos!!

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  4. tita
    Dic 13, 2011 @ 22:15:59

    Miércoles por la noche en Lozoyuela…..uhm. ¿A qué hora?
    Porque me gusta que me sobre el tiempo, cocinar despacio.

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